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Himno de Nativitate XI

San Efrén el Sirio

Fecha: 07/12/2008. Publicado en: Semanario diocesano de Granada y Guadix, Fiesta 805



Nacida sin pecado original, de cuyo vientre nació el Hijo de Dios, el fiat de la Virgen María trajo al mundo al Redentor del propio mundo. Dios quiso así hacerse carne y dar a su Hijo por cada uno de nosotros. Ante tan gran acontecimiento, San Efrén de Nisibe dedica su "Himno de la Navidad" –en concreto, el número XI, "Con la misma melodía"– a la Inmaculada Concepción, en el que también recuerda cómo la Virgen María fue el modo elegido por Dios para llegar hasta nosotros y darnos la Salvación.


1. A tu madre, Señor nuestro,
nadie sabe
cómo llamarla;
que si uno la llama “virgen”,
ahí está su hijo;
y si “casada”,
ningún hombre la ha conocido.
Si hasta tu madre
es inabarcable,
¿quién podrá abarcarte a Ti?

Responsorio: ¡A Ti alabanza,
a Ti que todo te es fácil,
como el Señor de todo!

2. Madre tuya, en efecto,
lo es sólo ella,
pero es hermana tuya, junto con todos.
Ella es tu madre,
y es tu hermana.
También es tu esposa,
igual que lo son las mujeres castas.
Con toda clase de adornos
la has embellecido,
¡Tú, Belleza de tu madre!

3. Ella estaba desposada, en efecto,
según la naturaleza,
antes de que vinieses.
Y quedó encinta,
al margen de la naturaleza,
cuando viniste,
¡oh, Santo!
Y era virgen
cuando te daba
santamente a luz.

4. Contigo adquirió María
todas las propiedades
de las mujeres casadas:
el niño en su seno,
sin unión carnal;
la leche en sus pechos,
de un modo insólito.
A la tierra sedienta
la hiciste de pronto
una fuente de leche.

5. Si ella pudo llevarte,
es que tu montaña inmensa
aligeró su peso;
si pudo darte de comer,
es porque Tú quisiste tener hambre;
si pudo darte de beber,
es porque Tú quisiste tener sed;
si pudo abrazarte,
es porque el fuego, misericordioso,
protegió su regazo.

6. ¡Tu madre es un prodigio!
Entró el Señor a ella,
y se volvió siervo;
entró el Hablante,
y se quedó mudo en ella;
entró el Trueno,
y acalló su voz;
entró el Pastor de todos,
y se volvió en ella cordero,
que salió balando.

7. El seno de tu madre
ha trastocado los órdenes.
El que dispone todas las cosas,
entró siendo rico,
y salió pobre;
entró a ella ensalzado,
y salió humilde;
entró a ella resplandeciente.
y se vistió para salir
de pálidos colores.

8. Entró el héroe,
y se revistió de temor,
en el interior del seno;
entró el que a todos provee,
y adquirió hambre;
el que a todos da de beber,
y adquirió sed;
desnudo, despojado,
salía de ella
el que a todos viste.

San Efrén de Nisibe
Himno sobre la Navidad, XI

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