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Sobre la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal Nº 5 de Granada

Fecha: 14/12/2007



A todos los fieles católicos de Granada y a quienes pueda interesar:

Aunque el mismo lunes día diez tuve conocimiento telefónico de la Sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal Número Cinco de Granada en el Juicio que se ha seguido contra mi por la acusación formulada por el presbítero Don Francisco Javier Martínez Medina, cuando estaba de camino para el Líbano, ha sido ayer, a mi regreso a Granada, cuando he podido conocer en detalle su contenido. Por ello, y en relación con este asunto, siento que es mi deber manifestar a los fieles católicos de Granada, y a la opinión pública en general, lo siguiente:


1.- Respeto escrupulosamente las decisiones de los Tribunales de Justicia. En este caso, y precisamente desde ese mismo respeto y confianza hacia la Administración de Justicia, debo manifestar también que discrepo legítimamente de la Sentencia.

2.- Reitero que soy inocente del delito y de la falta por los que he sido condenado,  y anuncio que interpondré contra la Sentencia los recursos que el ordenamiento jurídico me permite para defender mi inocencia. Por respeto a la independencia de los Tribunales de Justicia, además, debo abstenerme de exponer públicamente las razones de mi discrepancia con la Sentencia, al corresponder su conocimiento a los Tribunales de Justicia.

3.- También agradezco muy de corazón los muchos testimonios de comunión, de afecto y de amor a la Iglesia que he recibido, a lo largo de todo este doloroso proceso, de los fieles cristianos granadinos, de la Conferencia Espiscopal, y de muchos otros pastores y fieles de otras partes de España y de fuera de España. Igualmente agradezco las muestras de comprensión y de respaldo que he recibido de otras personas no pertenecientes a la Iglesia Católica.

4. Por último, quiero recordaros que en el corazón de nuestra fe está el que todos los acontecimientos, incluso aquellos que nos resultan difíciles de comprender, forman parte de un designio providencial del amor de Dios para bien de todos los hombres, sin dejar a nadie fuera, y que Jesucristo viene siempre a nuestro encuentro en todas las circunstancias. La vida es libre y bella cuando acogemos este don supremo que es Cristo. Por ello, vuelvo a suplicar a los católicos de Granada y a otros que puedan conocer esta nota, que sigan rogando a Dios por la Iglesia, por el sacerdote que ha puesto la querella, y por mí mismo, para que también en estas circunstancias pueda resplandecer en todos nosotros el rostro salvador de Cristo. Que este tiempo de adviento prepare nuestros corazones al gozo inmenso de su venida, unica esperanza de paz y de alegría verdadera para nosotros y para el mundo.

† Javier Martínez
Arzobipo de Granada

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