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“Ser cristiano es poder afirmar que el perdón existe”. Jueves Santo

Meditaciones ante las Sagradas Imágenes del Jueves Santo cuyas Cofradías hacían su Estación de Penitencia en la Catedral.

Fecha: 24/03/2016

“Señor, cuánto amor no tendríamos que tenerte”

Meditación de Mons. Martínez previa a la Estación de Penitencia en la Catedral de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Amor y la Entrega y María Santísima de la Concepción.

Tú, Señor, hiciste que el padre del hijo pródigo saliera corriendo a su encuentro, cosa que no hubiera hecho ningún padre judío de aquella época. Pero Tú salías al encuentro de los pecadores. No sólo salías a su encuentro, sino que entrabas en sus casas, comías con ellos, provocando el escándalo y provocando tu propia muerte con aquella actitud que rompía la ley judía. Tú también dijiste: “Un hombre tenía dos deudores, uno le debía 500 denarios, otro 50”. A los dos les perdonó, quién amará más”. Y el fariseo respondió: aquél a quien más le había perdonado. 

Señor, cuánto amor no tendríamos que tenerte. Es tanto, tanto, tanto, la deuda que Tú nos has perdonado a cada uno de nosotros, a todos los hombres. Te damos gracias. 

Padrenuestro que estás en el Cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén 

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada
Jueves Santo, 24 de marzo de 2016
Plaza de las Pasiegas

 

“Señor, con tu Encarnación, con tu Pasión, con tu muerte, nos has redimido”

Meditación de Mons. Martínez previa a la Estación de Penitencia en la Catedral de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Redención y Nuestra Señora de la Salud.

¿Qué significa redimir? Es obtener la libertad para alguien a cambio de un precio, pagando un precio. Es muy parecido a rescatar. En todo caso, la palabra redención es una de las palabras claves del vocabulario cristiano, porque Tú, Señor, con tu Encarnación, pero sobre todo con tu Pasión, con tu muerte, nos has redimido. Y no has pagado un precio en metálico o no has redimido como redimían al primogénito los israelitas ofreciendo un cordero, o un par de palomas, ofreciendo algo a cambio. Tú te has ofrecido a Ti mismo. El Hijo de Dios se ha entregado a sí mismo como precio de nuestra libertad. 

Todos estos días te hemos estado pidiendo cosas, Señor. Hoy, esta noche, preparándonos para el Viernes Santo, te damos gracias. Te damos gracias por tu amor, por el precio que has pagado y que hace que toda vida humana tenga un valor infinito. Porque no hay ninguna medida que la pueda hacer despreciable. Toda vida humana no tiene más precio justo que el de la Sangre de Dios. Gracias, Señor.

Padrenuestro que estás en el Cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén 

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada
Jueves Santo, 24 de marzo de 2016
Plaza de las Pasiegas

“Ser cristiano es poder afirmar que el perdón existe”

Meditación de Mons. Martínez previa a la Estación de Penitencia en la Catedral de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de la Aurora.

Siempre recordaré una escena de una película del año 2007 o 2008, “Las Horas”, en la que una de las protagonistas, una mujer que había abandonado a su familia y que acababa de perder a su hijo porque se había suicidado, se hace la siguiente pregunta: ¿De qué sirve arrepentirse cuando es lo único que uno puede hacer? Además, si hubiera alguien que perdonara, pero como no lo hay”.

Dios mío, ser cristiano es poder afirmar que el perdón existe. Todos tenemos necesidad de él, de una manera o de otra. Muchas veces, a lo largo de nuestra vida, todos nos damos cuenta de que hemos hecho cosas que no debíamos, que nos hemos equivocado, en relaciones, en tratar mal incluso a las personas que más queremos. Somos cristianos porque podemos afirmar que hay un perdón; que hay un perdón para cada uno de nosotros, para todos los hombres; que hay un perdón que es capaz de abrazar nuestra miseria, y que hay un perdón capaz de curar las heridas más profundas del corazón. 

En gratitud por ese perdón, Señor, esta noche te ofrecemos este Padrenuestro.

Padrenuestro que estás en el Cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén 

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada
Jueves Santo, 24 de marzo de 2016
Plaza de las Pasiegas 

El escándalo del cristianismo: Dios ha querido sufrir por nosotros porque Él es amor

Meditación de Mons. Martínez previa a la Estación de Penitencia en la Catedral de la Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima de la Estrella.

Cada vez que celebramos la Semana Santa estamos celebrando un cierto escándalo; un escándalo muy profundo en nuestra mente y en nuestro modo habitual de razonar. Los pensadores de todos los tiempos que han tratado de imaginarse a Dios al imaginárselo como lo más poderoso y lo más grande posible decían que era impasible, incapaz de sufrir, porque si sufría tendría que haber algo más poderoso que Él. Y ahí es donde empieza el escándalo. Qué es más grande un Dios incapaz de sufrir, y que por lo tanto es incapaz de amar; y aunque algunos de esos pensadores
-pienso en Platón, en Aristóteles-, pensaban que las cosas tienen anhelo de Dios, no creían que Dios pudiera ser capaz de sentimientos hacia las cosas, hacia las criaturas.

El escándalo del cristianismo consiste en que Dios ha querido ser capaz de sufrir porque Dios es amor y ese Dios que es amor es más grande que un Dios que no puede sufrir, y por lo tanto es más Dios porque es capaz de darse a sí mismo. Y así nos ayuda a entender un poquito ese misterio que somos nosotros, que también somos capaces de amar, de intuir lo que es un amor verdadero.

Señor, gracias por tu amor, gracias por el amor que hay en nosotros y que participa de tu Ser. 

Padrenuestro que estás en el Cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén 

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada
Jueves Santo, 24 de marzo de 2016
Plaza de las Pasiegas 

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