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La mañana de Pascua, la más gloriosa de la Historia. Domingo de Resurrección

Alocuciones a la llegada a la Catedral de las Sagradas Imágenes de Nuestro Señor de la Resurrección y Santa María del Triunfo, y del Santísimo Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Alegría.

Fecha: 27/03/2016

La mañana de Pascua, la más gloriosa de la Historia

Alocución ante la Sagrada Imagen de Nuestro Señor de la Resurrección y Santa María del Triunfo con la Hermandad a su llegada a la Catedral el Domingo de Resurrección.

Algunas veces, ya me habéis oído todos decir que la Semana Santa no empieza el Domingo de Ramos. La Semana Santa empieza esta gloriosa mañana, la más gloriosa de la Historia, que sólo tiene comparación con el origen, con la Creación del mundo. Porque el Señor, al resucitar a su Hijo, no sólo llena de sentido la Pasión que sin la Resurrección no lo tendría, y sería todo una muerte más de las millones de muertes que llenan la historia, la de todos los hombres, una más, perdida en medio de todos; sólo gracias a esta mañana, el triunfo del amor de Dios hace que Él se revele como el Redentor del hombre, como el amor infinito que acoge, abraza, bendice y sostiene nuestras vidas y nuestra esperanza.

Agradecidos con este inmenso don, rezamos juntos un Padrenuestro, que puede servir también como Padrenuestro el Año Jubilar de la Misericordia si en estos días recibís la Eucaristía o recibís también el Sacramento de la Penitencia. Todos juntos.

Padrenuestro que estás en el Cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada
Domingo de Resurrección, 27 de marzo de 2016
Plaza de las Pasiegas

  

Resurrección, explosión de gozo, amor, esperanza, hoy y siempre

Alocución ante la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Alegría con su Cofradía a su llegada a la Catedral el Domingo de Resurrección.

La Resurrección del Señor significa los últimos pasos de nuestra Semana Santa. Y sin embargo, la Resurrección no es nunca un final. Fue un comienzo y es un comienzo. Fue una explosión en la Historia de gozo, de amor, de esperanza, y lo sigue siendo en el mundo de hoy.

Señor, que al celebrar tu Resurrección, tu poder salvador produzca frutos de resurrección en nuestras vidas y a nuestros alrededores, en nuestras familias, en nuestros lugares de trabajo; que cada uno de nosotros podamos ser portadores del amor que Tú has sembrado en la Historia y ayudemos a levantarse a los caídos. Ayudemos a aliviar el sufrimiento de todos los que sufren, de una forma de otra. Que nos acerquemos con tu amor a los que están marginados o abandonado o desesperados o vacíos. Que en todas partes podamos poner el bálsamo y la alegría que Tú has sembrado en nuestras vidas, y que quieres que llegue a todos los hombres. Todos juntos. 

Padrenuestro que estás en el Cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén 

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada
Domingo de Resurrección, 27 de marzo de 2016
Plaza de las Pasiegas

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